Aquí hay Cuba pa’ rato

Por Pedro Jorge Velázquez

¡Qué triste cuando un cubano obra por el malestar de otro cubano! ¡Qué penoso es verlos odiarnos tanto, deseándonos las peores consecuencias, restándonos oportunidades, felices con nuestra desgracia! ¡Qué perverso es verlos celebrar el castigo que nos imponen a todos nosotros!

Antes no tenía claro las dimensiones del odio. Pensaba que el odio podía ser algo fugaz, y que los deseos por construir siempre se imponían. Pero hoy miro estos rostros, leo sus reacciones en las redes sociales y me convenzo del daño que nos hace ese odio rancio que solo destruye. Ferrer, Alcántara, Bruguera: ¿es eso lo que ustedes quieren? ¿el apoyo del poder mundial contra un pequeño pueblo, mi pueblo? ¿es eso por lo que luchan?

Hoy, el Parlamento Europeo ha aprobado una Resolución contra el pueblo cubano. En Colombia los asesinados, torturados y desaparecidos son miles, la gente grita desesperada en las calles, pero Colombia no es atacada como Cuba, porque el gobierno colombiano cumple con lo que el poder dicta.

Como si los perjuicios del Bloqueo que mantiene el gobierno de Estados Unidos para la vida de todos nosotros no fueran enormes, ahora el Parlamento Europeo se suma al delirio de la ultraderecha mundial para ahogar la voz de Cuba, para matar las ganas de ser distintos en un sistema que impone un solo modo de vivir, un solo modo de ser, un solo modo de relacionarnos entre sí, como depredadores y presas.

No se fíe de nombres. El nombre de la cosa no define la cosa en sí. Esta resolución menciona los «derechos humanos» con una falsedad olímpica. Le llaman «derechos humanos» a una serie de condiciones que nos llevarían de regreso a la Cuba de antes del 59, la Cuba donde asesinaban jóvenes en todos los pueblos de este país por pensar diferente, aquella Cuba que para ellos «sí cumplía los derechos humanos». Los «Derechos Humanos» se camuflan al servicio del poder, no son los verdaderos derechos del obrero, no son los verdaderos derechos de la mujer, de la comunidad LGTBIQ, de los niños y los ancianos, por los que Cuba sí trabaja todos los días para garantizar, aunque nos quede, también, mucho por trabajar.

No se fíe de nombres. Esta Resolución no apoya al pueblo ni le importa lo que pasa con nosotros. Son tan falsos sus parrafetes que en ninguno de ellos se menciona la principal violación a los Derechos Humanos de las cubanas y cubanos. No, amigo mío, esta Resolución no menciona en ningún acápite el Bloqueo Económico, ni sus consecuencias nefastas para Cuba. Esta Resolución no menciona el esfuerzo que hace Cuba para vacunar a toda su población (único país del mundo que lo hará 100 % con vacunas propias) y para llevar ayuda médica a decenas de países del mundo, algunos de los cuales tienen presencia en ese parlamento. Esta Resolución es una agresión voraz contra su familia y contra la mía, contra nuestros sueños y aspiraciones. Esta Resolución abre el margen para que nos castiguen más, para que vengan nuevas sanciones. Esta Resolución es aprobada única y exclusivamente para complacer y premiar a la oposición títere cubana, que hoy sonríe y disfruta, ante los ojos de nosotros, los perjudicados, los maltratados, los machucados.

El año de pandemia en este país ha sido del carajo. Todo el mundo sabe que no es «merengue» vivir aquí. Se sufre al ver las consecuencias de la crisis: la falta de medicamentos, las tiendas desabastecidas, la gente en colas larguísimas debajo del sol en las cuales todos hemos estado. Es duro. Muy duro. Pero seguro estoy que ninguno de los que votaron a favor de esa Resolución tiene que pasar el trabajo que pasamos nosotros, seguro estoy que no tienen un hijo enfermo que no puede recibir un medicamento porque el Bloqueo lo impide, seguro estoy que la mayoría jamás ha visitado Cuba ni ha conversado con un cubano, seguro que son personas con trajes y corbatas y una buena nevera llena para sus hijos, seguro estoy que no conocen el sacrificio de la resistencia ni saben por qué resistimos. No. No conocen el sudor de un pueblo que se reinventa todos los días para no caer de rodillas ante el sistema y perecer. Seguro estoy que los que hoy se alegran de esta patética Resolución del Parlamento Europeo, no conocen, ni mínimamente, de qué estamos hechos. Pero aquí hay Cuba Ferrer, Alcántara, Bruguera. Aquí hay Cuba, señores eurodiputados. ¡Aquí hay Cuba pa’ rato!

Publicado por Bufa Subversiva

Cubanos, martianos, revolucionarios y socialistas de nacimiento.

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