Desde el frente: Cari, una joven que hace su propia historia

Por Miguel Alfonso Sandelis

A Caridad ya le conocía su disposición del montón de deportes en los que participó en los Juegos 13 de Marzo, de la danza en la que bailó en el festival de cultura de la facultad y de la excursión al Pico Cristal, el más difícil de todos. Por eso no me extrañó la respuesta de “Cuente conmigo”, cuando le hablé de ir a trabajar por dos semanas en el hospital pediátrico La Balear. Así es esta muchacha de directa y “caractosa”, que no se anda con rodeos cuando habla.

Su trabajo en La Balear fue en el primer rebrote de la Covid, cuando llegaron varios niños al pediátrico de San Miguel del Padrón e hizo falta la labor de los estudiantes de la CUJAE. Entre las distintas ubicaciones, ella prefirió la sala de terapia, donde se viven los momentos más difíciles. Pero no le bastó su aporte, y La Balear volvió a recibir a Cari unas semanas más tarde, para trabajar en otra rotación de dos semanas.

Tras el segundo período en terapia de la estudiante de la facultad de Mecánica, vinieron meses de control de la pandemia, hasta que un rebrote mayor puso en tensión al sistema de salud e hizo falta nuevamente el aporte de los estudiantes universitarios. El 30 de enero Caridad recibió una nueva misión: dirigir a un equipo de cujaeños que trabajarían en la Dirección Municipal de Salud de Marianao, donde tramitarían diariamente todos los casos de positivos y sospechosos del municipio, para su ubicación en hospitales o centros de aislamiento de la ciudad. Seis estudiantes comenzarían la labor, distribuyéndose por dúos para trabajar cada tres días, desde las 8 de la mañana hasta las 10 de la noche. Cari, además de ser la coordinadora del equipo, formaría uno de los dúos con Patricia, una estudiante de la facultad de Industrial.

En la Dirección Municipal de Salud la responsabilidad era alta, pues los positivos y sospechosos debían ser ubicados lo más rápido posible para evitar una complicación de la enfermedad y el contagio a otras personas. En los días con decenas de casos, las llamadas a la Dirección Provincial de Salud llevaban algo de angustia, porque había pacientes esperando en los policlínicos o en sus casas. Como coordinadora de la tarea, Cari también velaba porque no fallara la rotación de los dúos y, en caso de que hubiera algún problema con un integrante, buscaba un sustituto.

Enfrascada en la sistemática tarea, avanzó el mes de febrero, hasta que una nueva misión requirió de la movilización de más estudiantes. Comenzaría la Fase Tres del ensayo clínico de la vacuna Soberana 02 y Cari asumiría la responsabilidad de coordinar el trabajo de los cujaeños en Marianao. Con cuatro policlínicos y seis puntos de vacunación, comenzó una nueva e intensa etapa para la estudiante de Mecánica. La labor de los movilizados sería capturar los datos de cada vacunado, para introducirlos en una base de datos. Para la organización de la tarea, cada día trabajarían dos cujaeños por punto de vacunación, rotándose los dúos, según la cantidad de movilizados asignados a cada punto. Comenzó así una etapa en la que Cari se levantaba bien temprano en la mañana, comenzaba a recorrer los puntos de vacunación de Marianao y concluía en la tarde, al terminarse de introducir los últimos datos en uno de los puntos de vacunación. La labor era de lunes a sábado, quedándole el domingo a Cari para cubrir en la Dirección de Municipal de Salud en la tarea de tramitar la ubicación de los pacientes y sospechosos, para evitar recargar a los muchachos que seguían en aquella tarea de la que ella continuaba siendo la coordinadora, aunque con la eficaz contribución de Mendoza, otro mecánico.

Pero las clases online ya comenzaron. En su segundo año, Caridad tiene dos asignaturas: Inglés 3 y Proyecto de Ingeniería Mecánica (PIM). De Inglés, ya entregó la primera tarea, del PIM, está enfrascada en su primera entrega y ya tiene el tema a investigar, “Programa de mantenimiento para el vehículo eléctrico”.

Estos son días muy tensos para Caridad. A sus responsabilidades en las tareas de impacto y a sus deberes como estudiante, se le suma la casa, pues su mamá es diabética y requiere de la atención de la hija. Y Cari cumple también con el ser que la trajo al mundo, con los desvelos de una buena hija.

Caridad es un ejemplo de joven, un mentís para quienes dudan de las nuevas generaciones, una afirmación del protagónico papel de la mujer cubana en la construcción de la sociedad a la que aspiramos. El Moncada, el Granma, la Sierra, Girón y Angola, le llegaron a ella como grandiosa historia que se admira. Pero Cari, sin saberlo, está haciendo historia. Ella conforma una vanguardia estudiantil, que tomará en sus manos los destinos de una heroica nación.

Pero su entereza, su carácter, su tesón, no van solos, porque “el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor”, al decir del Che. Cari entonces me cuenta de sus días en terapia:

“Fueron muchas las cosas que viví estando en La Balear, trabajando como voluntaria. De las que más me gusta recordar fue la estancia de una niña de siete años con sospecha de Covid, Melani. Entre todos sus malestares, siempre tenía una sonrisa para cuando le llevaba ‘la papita’, y hasta con aplausos me recibía y, en ocasiones, con canciones. Me daba alegría saber que, a pesar de su bronconeumonía, tenía cariño y sonrisas que regalar, y que, entre esas afortunadas a recibirlos, estaba yo. Para Melani yo era ‘la tía juguete’ (asumo que me decía así por todas las cosas que tenía siempre puesta para protegerme y que en su inocencia no concebía que detrás de todo aquello existiera una persona real, porque nunca vio más allá que mis ojos a través de la pantalla facial). Con ella me senté a jugar en el piso con las muñecas, mientras su mamá se bañaba. Cuando le dieron el resultado del PCR, el que satisfactoriamente dio negativo, me puse a cantarle en el pasillo ‘Susanita tiene un ratón…’ (la canción que más le gustaba), y ella fue corriendo a la puerta del pantry donde yo estaba, para abrazarme y decirme ‘Adiós, tiíta’. Una niña que jamás he vuelto a ver, pero que, sin dudas, es una personita muy especial, y me alegro de haberla conocido. Espero que siga bien y que siga brindando esa alegría que nos hace falta en estos momentos tan difíciles.”

Publicado por Bufa Subversiva

Cubanos, martianos, revolucionarios y socialistas de nacimiento.

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