Abril de rojo: “Ninguna revolución sin la liberación de las mujeres”.

Por Karla Santana Rodríguez

Hace algunos días cuando de Cimarronas lecturas me educaba en el pensar, recordaba mis primeros andares en el mundo de la literatura feminista. Sin poder hacer justicia a la magnificencia de las mujeres que llevan éste proyecto extraordinariamente progresista que revivió en la virtualidad, porque siempre, estoy segura, revoloteaba y se gestaba en sus pensamientos, acá dejo mis impresiones de aquellas primeras experiencias en franca inspiración de sus escritos que me llegan como libertadores. Sin aspirar satisfacer en técnicas literarias, más en sincera reivindicación de ideas a las que nos debemos todos los días, con más fuerza en éste abril que pinta rojo.

No comprendía en aquel entonces el universo complejo en qué me adentraba, y sin entenderlo a magnitud aún hoy por ser un descubrimiento del que me enamoro todos los días, mi primera incursión fue con Simone. Curioso! porque algunos literatos que más dominan el tema que yo, aseguran que no era feminista[1] Beauvoir cuando escribió ¨El segundo sexo¨; más en aquellas páginas me salpicaba un ardor de lucha de mujer, que apasionada quedé tras leer aquellas desafiantes líneas, revolucionarias en esencia. Creo que el ser feminista es más una conducta de vida, un hacer, un construir en pro de, un pensar, incluso cuando algunas no sepamos con certeza que lo estamos siendo. Aunque afirmo, debemos seguir formando conscientemente en éstas ideas.

En aquella época también irrumpía en la provocadora lectura de los clásicos del marxismo, y encontrarme que existía, para grata sorpresa, mucho de ello en la literatura feminista quedé finalmente atrapada.

Aquel texto, arremete contra instituciones intocables en aquel momento; la familia tradicional y la maternidad. Simone de Beauvoir cuestiona todos los mitos que se habían generado en torno a la maternidad; se proyecta a favor del aborto libre; cuestiona el instinto maternal y las funcionas maternales que, tal y como se entienden, ella aclara, alienan a las mujeres. 

En cuanto al contenido de la obra, ¨El segundo sexo¨ sintetiza en su análisis de la opresión de las mujeres, la fenomenología existencialista, el hegelianismo y el marxismo, e integra la teoría de la alienación marxista con la filosofía existencialista, y la dialéctica amo/esclavo hegeliana con el marxismo.[2]

 Es incuestionable que la influencia marxista también resultó ser importante en el desarrollo beauvoiriano de las nociones de “libertad” y “situación”. Como Marx, distingue entre la libertad concreta y abstracta, negativa y positiva[3], y subraya que las mujeres han sido privadas de ejercer su libertad de forma concreta y positiva. Concibe en su obra que la situación, que tiene dimensiones históricas y socioeconómicas, puede obstaculizar la potencialidad individual hasta el punto de anular la capacidad de verse a uno mismo como oprimido, concepto que marcó los pasos de la reivindicación de la mujer por sus derechos.[4] 

Foto: tomada del sitio Fidel Soldado de las ideas.

Las teorías que Simone de Beauvoir esgrime en su obra han sido una fuente de inspiración para desarrollar el concepto feminista de “género”. En contraste con la antigua tradición feminista, ella lleva a cabo una ruptura teórica: concibe al ser humano como un ser natural, sin ninguna necesidad de partir de una teoría determinista, esencialista o ahistórica[5]. Su punto de vista dialéctico del ser humano se conceptualiza bajo la idea de situación, lo cual debería considerarse  como uno de sus mayores aportes en lo que a la Teoría Feminista  se refiere, puesto que, de alguna manera, el discurso “científico” sigue  teniendo fuertes connotaciones androcéntricas

Otro de los puntos que convergen en su manifiesto filosófico es la constatación de la falta de simetría entre feminidad y masculinidad en la mayor parte de las sociedades. Lo masculino se ha identificado con lo humano y lo femenino se ha constituido como “carencia” de determinadas cualidades respecto a lo masculino. Estas supuestas carencias se asocian a la sexualidad específica de las mujeres, como si el cuerpo de la mujer estuviese “lastrado” por ella y fuese defectuoso en comparación con el hombre. “La humanidad es masculina y el hombre define a la mujer no por ella misma, sino en relación con él”[6].

La educación y evolución colectivas para conseguir la autonomía de las mujeres trata de demostrar Beauvoir en su reflexión teórica de ¨El segundo sexo¨, la mujer y su situación en el mundo no son más que constructos socioculturales, entonces la propia autoconciencia de su significado depende directamente de la comprensión de lo femenino de una determinada “sociedad-cultura”, la exploración de la idea “mujer”, aparte de su propia experiencia, forma parte de su material de investigación, porque “ser mujer ha sido y es un aprendizaje heterónomo de ¨mil lazos tenues¨[7]

La pervivencia de ¨El segundo sexo¨ no significa que se diera un consenso en torno a él. Generación tras generación, partidarios/as y opositores/as se colocan en las mismas posiciones de fractura, las polémicas continúan adecuándose, en buena parte, al ritmo de los movimientos y cambios sociales.  Pero la cuestión relevante es como transformó en buena medida el entender la mujer asociada a la libertad, la capacidad, el sentido emprendedor y autónomo de sus voluntades, conquistas que defiende en medio de una sociedad que le impulsaba a la sumisión, la indiferencia, la opresión. La valía de su obra no está solo en conjugar la filosofía dialéctica con el papel social de la mujer, sino en sentar las bases de una revolución que perdurara hoy en el imaginario y el actuar del movimiento feminista.


[1]  Fraser y Nicholson. “Crítica social sin filosofía: un encuentro entre el feminismo y el postmodernismo” en Feminismo / Postmodernismo de L. Nicholson (comp.). Feminaria, Buenos Aires, 1992.

[2] Miguel, A. (2014). La articulación del feminismo y el socialismo: el conflicto clase-género. In: C. Amorós, &  A. de Miguel (Eds.) Teoría feminista: de la Ilustración a la globalización [versión Kindle] (Vol. 1, Cap. 7). Madrid: Minerva.

[3] Marx (1966) El capital. Vol. 1. México: FCE.

[4] López Pardina, T. (2008) “El existencialismo de Simone de Beauvoir como marco de reivindicaciones feministas” en Puleo, A. (coord.) El reto de la igualdad de género: nuevas perspectivas en ética y filosofía política. Madrid: Biblioteca Nueva.

[5] Marx (1993) Manuscritos, trad. F. Rubio Llorente, Barcelona: Altaya.

[6] Beauvoir, S. (2013) El segundo sexo.

[7] Beauvoir, S. (2013) El segundo sexo.

Publicado por Bufa Subversiva

Cubanos, martianos, revolucionarios y socialistas de nacimiento.

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