Desde el frente: Sueño de una tarde con gorriones

Foto: Pedro Pablo Chaviano


Autora: Dailene Dovale


-¿Tú estás loca? La voz intenta ser calmada, pero no lo consigue. A su alrededor Santos Suárez parece todavía un gorrión que trina. Desde marzo, 2020, cambió la forma de experimentar el barrio. Un barrio tranquilo, todavía lleno del canto bajo de los gorriones y el susurro de los árboles a lo lejos. Es una vida a veces en pausa a veces revuelta, pero en alguna forma que no consigo precisar ya no es igual.


-¿Y les dijiste que eres asmática?
-No
-¡¿Pero tú estás loca?!


Está ella frente a mí, cansada después de meses de pesquisas diarias. No sé qué pensé o dejé de pensar cuando leí el mensaje de Mario en un grupo de Whatsapp. La llave estaba en la puerta, sin poderse abrir. Aquella puerta carmelita era el obstáculo y el móvil una ligera distracción y con la distracción, el mensaje, y la decisión rápida.


-¡¿Pero tú estás loca?! repite un día.
-¡Pero mira qué eres irresponsable!, otro.


No tenía manera de justificarme, de dar una razón que no fuera el deseo de no estar estática, encerrada en casa en conversaciones con el gato o ansiosa pegada al móvil siguiendo la última polémica de internet. Pensé entonces en mi prima de diecisiete años, que enfermó de COVID-19 en su aula y en el padre, que resultaría positivo luego; en mi papá y mis tíos, por semanas aislados y enfermos; y en aquel pariente, un muchacho de treinta años, que murió después de semanas muy graves.


-Yo estoy en la calle de pesquisas, sé lo difícil que está la cosa, dice.
-Hazme caso, repite.


Pero sentía impotencia, interiorizo casi al azar. Lejos de mi alcance están ellos, mi familia que se enferma y se encuentra vulnerable. Mi familia que migró y ya no comparte mis conflictos o contradicciones, pero que tiene otros como el de padecer una enfermedad desprotegidos en casa o peor, realizando compras esporádicas en la calle. A ellos no tenía forma de ayudarles que no fuera un mensaje, que no fuera un abrazo virtual.
-Nadie te convencerá, acepta.


A los desconocidos que estén en Alamar 6, sí. Allí puedo intentar construir una esperanza con un grupo de muchachos bellos. Quizás este sea un momento para despojarse del ego o intentarlo; para encontrar en el servicio al otro la inspiración cotidiana.


Entonces, madre, no soy rebelde, ni valiente o heroica. Solo intento contar, solo pretendo estar siempre allí donde creo que soy más útil ¿lo conseguiré?

Publicado por Bufa Subversiva

Cubanos, martianos, revolucionarios y socialistas de nacimiento.

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