Algunas ideas sobre diálogo y espontaneidad

Autor: Raúl Palmero

Revolución es un fenómeno mucho más amplio e inclusivo que Estado, que  gobierno, y que institución; aunque  el aparato institucional tenga que jugar un papel esencial como instrumento del proceso de transformaciones. Es la comunión más clara de todos aquellos elementos  del sistema político, incluso los que exponen contradicciones más o menos acentuadas, que desean mejorar la realidad social sin comprometer la soberanía e independencia del proyecto país, ni retrotraernos por imposición a un estadío inferior del desarrollo histórico, negando las aspiraciones de justicia y progreso socialistas refrendadas por la inmensa mayoría de los cubanos en el actual texto constitucional.

La Revolución es más que sus instituciones, pero es también sus instituciones. La distinción entre institucionalidad y espontaneidad ha sido  exacerbada  y amplificada por un sector reaccionario como parte de su oportunismo discursivo. No existe la institución como un ente metafísico, sino que son las personas,  con criterio y pensamiento propios, quienes integran y articulan la institucionalidad. Comparto y me siento identificado con el Derecho proclamado  a la «espontaneidad revolucionaria», pero sin promover la desvinculación radical entre iniciativa popular y apoyo institucional; cuestión que solo contribuye al plan zanjonista del siglo XXI. Debe existir una simbiosis de construcción permanente; a medida que nos alejemos de ese equilibrio estaremos favoreciendo al divisionismo sin contradicciones antagónicas.

Los que parten del fetiche teórico, que niega la realidad y el tracto social, de una división irreconciliable entre sistema político y sociedad civil, no podrán jamás entender eso. El respeto, no la tolerancia como presupuesto que parte de una posición de superioridad, es posible.

En Cuba existe, y debe consolidarse el diálogo entre todos; excepto con aquellos que responden a la agenda del enemigo histórico de la nación. En el encuentro con un sector de jóvenes desligado de prebendas, que hizo presencia frente al Ministerio de Cultura el pasado 27 de noviembre, Alpidio Alonso, ministro de Cultura, sentenció:

“Cuba tiene que ser un parlamento dentro de una trinchera. (…) No podemos perder la capacidad de ser ese parlamento, aún en condiciones de trinchera”.

Publicado por Bufa Subversiva

Cubanos, martianos, revolucionarios y socialistas de nacimiento.

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