«Cultivo una rosa blanca»

Autor: Pedro Jorge Velázquez

No sabría de que forma exacta mostrar mi agradecimiento hacia todas las personas que, sin conocerme, sin haber oído hablar nunca de mí, me han apoyado después de que se conociese que fui incluido en La Lista Roja. Un comentario. Una solicitud de amistad. Un mensaje por Messenger. Todo eso me ha hecho feliz. Mira mi Cuba. Mírala. ¿Qué más hace falta para darse cuenta de la grandeza de este pueblo?

Los ataques han seguido. Ayer uno. Hoy otro. Ya van 3. Seguro serán más. La orden es emprenderla contra todo joven cubano que defienda este proyecto hermoso y perfectible que llamamos Revolución. La orden es callar todas las voces que se alcen para decir «Aquí estamos». Hay mucho dinero detrás de eso, nadie la emprende contra un muchacho libre de pensamiento, sin fama ni poder como yo, si no hubiese un pago fuerte que dijera qué hay que hacer y cómo.

La orden es usar cualquier mecanismo, no importa si haya que mentir en cada relato, no importa que haya que herir familiares y amigos. Antier hablaron de mis amigos de la universidad, de Ney, el joven más íntegro que conozco; hoy escribieron sobre mi familia y los dejaron expuestos. Solo me duele por ellos, por ellos que tienen que cargar con lo que un insensible es capaz de hacer; porque yo no soy el culpable, no puedo cargar con culpas que no merezco. Yo solo me expreso y lo hago con la suficiente ética.

¿Saben? Si algo nunca nos ha faltado es UNIDAD. Esto no es una arenga mi gente. Es cierto que nos faltó en la Guerra de los 10 años, pero Martí supo reivindicarlo. Desde Martí, Cuba es un pueblo unido. Mella nos unió más. Nos unió más Fidel. Piensen qué hubiese sido de nosotros si no hubiésemos estado unidos. Gracias a eso los caminos de este país los ha escogido y los va escoger siempre el pueblo, nosotros, porque nunca nadie dictará desde afuera cuál es el rumbo que debemos coger. Y si llegamos hasta aquí fue por unidad.

Es cierto que hay injusticias, es cierto que a veces uno se atormenta con nuestros problemas cotidianos, es cierto que todos no pensamos de la misma forma. Pero somos pueblo unido. A alguien le puede parecer que no, que la polarización nos invade y que todo el mundo jala pa’ su lao. Pero en los momentos más difíciles hemos estado unidos. Yo no los he visto todos, pero vi un pueblo unido cuando se murió Fidel ¿recuerdan?. Vi un pueblo unido cuando hubo que votar por una nueva Constitución (86 % de aceptación). Veo un pueblo unido lo mismo para abrazar al presidente de este país en las calles cubanas que para venir a mi perfil a tenderme la mano y decirme: ¡p’alante hermano!

Esa UNIDAD es nuestra mayor fuerza. Ellos le temen a esa UNIDAD. Llevan años tratando de destruir esa UNIDAD, porque saben que esa es la única forma de invadir nuestras vidas. Esa UNIDAD que representa Cuba es la única libertad de América Latina, cada vez que alguien llora por un manifestante asesinado, por un joven torturado, por un líder social desaparecido, por un niño trabajando en las minas, por un indio desterrado, señala, a lo lejos, a Cuba. Porque saben, por lo menos, que allá, en esa islita contradictoria hay una alternativa para poder vivir.

Tengo una familia preciosa. Tengo unos amigos que adoro. No soy un tipo de expresar mucho el cariño, pero me desparramo solo de pensar en sus desgracias y desgastaría mis manos por tratar de ayudarlos. No soy el mejor hijo del mundo, ni el mejor nieto, ni el mejor hermano, ni el mejor amigo; pero soy un joven puro, que lamenta siempre haber errado y se apasiona por hacerlo mejor.

No voy a responder con odio, pero tampoco con miedo. “Si me vienes con bien, te quiero con Pi”. Seguiré defendiendo lo que creo. Es hora de respetar a nuestro pueblo como nosotros respetamos a los pueblos vecinos. Cuando eso se respete vamos a sentarnos a conversar en igualdad de condiciones. No tengo sed de venganza, solo de hacer para los que me quieran abrir sus brazos y «para el cruel que me arranca, el corazón con que vivo, cardo ni oruga cultivo, cultivo una rosa blanca».

Publicado por Bufa Subversiva

Cubanos, martianos, revolucionarios y socialistas de nacimiento.

Un comentario en “«Cultivo una rosa blanca»

  1. También soy yo un hombre sincero de donde crece la palma. Cuente usted con mi apoyo en este nuevo campo de batalla que son las redes sociales y tambien en la calle y donde haga falta defender nuestra Patria y nuestro sentimiento sincero y comprometido hacia ella.

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